Cuando
la piñata esta lista,
tradicionalmente se
llena de naranjas,
limas, jícamas,
canas, cacahuates y
tejocotes.
Actualmente, la
piñata se rellena
con dulces y
juguetes pequeños.
Con un lazo, la
piñata se cuelga
encima de los niños
mientras ellos, con
los ojos vendados
con un trapo, tratan
de quebrar la piñata
con un palo cubierto
de papel de color
mientras gritan “yo
no quiero oro, ni
quiero plata, yo lo
único que quiero es
romper la piñata”.
Según la tradición,
los ojos vendados
representan que la
fe es ciega y el
palo, con que se le
pega a la piñata
representa la virtud
requerida para
vencer la tentación
del diablo en las
vidas de los
pequeños. La quiebra
de la piñata
representa el
triunfo del bien
sobre el mal y el
dulce, o regalos que
suelta la piñata
quebrada, representa
“caridad” porque
todo mundo comparece
de los regalos que
suelta la piñata al
quebrarse.
En ahora tiempos, la
piñata no solo se
usa en las fiestas
de niños, sino
también se
acostumbra como
adornos en los
comercios y en las
calles de los
pueblos mexicanos
convirtiéndose en
una cultura muy
mexicana.